Hace mucho años, en la ciudad de Córdoba, Veracruz, vivía una mujer muy hermosa de tez morena, tenía sangre española y negra, lo que ocasionaba que muchas mujeres sintieran envidia al verla caminar por las calles de esas ciudad.

La Mulata de Córdoba, aparte de ser hermosa era buena para curar a las personas mediante plantas medicinales, sin embargo, las demás mujeres lo vieron de mala manera y la empezaron a llamar bruja, por lo que después de un tiempo, las autoridades intervinieron y se la llevaron a una de las celdas de la cárcel del ayuntamiento local.

Sin embargo, se rumora que aunque permanecía encerrada, ella seguía curando a las personas que llegaban a su casa a través de sus poderes mágicos y espirituales. La Mulata de Córdoba estuvo encerrada varios días, hasta que después la trasladaron al castillo de San Juán de Ulúa.

En esta celda, ella logró hacerse amiga de un guardia y, un día, le pidió un gis y este se lo consiguió, por lo que ella empezó a dibujar un barco en una pared de la celda. Al terminar su dibujo la mulata le preguntó al guardia qué tal la parecía el dibujo y él le dijo que lo único que le hacia falta al barco era navegar.

Ella asintió con la cabeza y minutos después se subió a su dibujo y el barco comenzó a navegar por las paredes hasta perderse en el muro y escapar de ahí.

Se dice, que los guardias pasaron varios años buscándola pero nunca volvieron a saber de aquella hermosa mujer de tez morena.