A nivel nacional la perspectiva que se tiene del estado más pequeño de la república, llámese Tlaxcala, es limitada. Uno de los factores determinantes de este hecho puede encontrarse en la versión histórica que prepondera en los libros de texto de la primaria, donde suelen representar a los antiguos habitantes de esta región como ‘traidores’ a un país que no existía.

 

No hay nada más lejos de la realidad que esa aseveración, pues precisamente del contacto de los tlaxcaltecas con los europeos fue que inició el proceso de conformación de lo que ahora conocemos como México.

FOTO: LUIS JIMÉNEZ CHARGOY

Su relación directa con el nuevo poder político establecido se tradujo en numerosos beneficios para ellos, como conservar sus apellidos o ser la única ciudad virreinal encabezada por un gobierno indígena.

Dentro de este contexto histórico y dinámica socio cultural nace ‘el carnaval’ tlaxcalteca como un sincretismo de los dos mundos; Mesoamérica y Europa. El origen preciso se pierde en la oscuridad de la ausencia de fuentes documentales, pero hay datos que como piezas de un rompecabezas incompleto, pueden ayudarnos a dibujar una idea.

Elementos Mesoamericanos

La medición del tiempo fue uno de los estudios más extensos que tuvieron los pueblos originarios, su complejidad rebasa a la del acercamiento generado por las demás sociedades contemporáneas a ellos. En este aspecto se destaca el uso público de dos calendarios, uno solar y el otro lunar (los sacerdotes utilizaban calendarios venusinos).

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El lunar regía los destinos de las personas a modo adivinatorio, pero no solamente, este contabilizaba también las fechas agrícolas. Constaba de 13 meses de 20 días, la que corresponde a nuestro actual 13 de febrero al 5 de marzo es el da la primera veintena o mes, llamado Izcalli, precisamente las fechas en las que se realiza el carnaval. Este marcaba el inicio del ciclo agrícola; la siembra. Y es por eso mismo que era festejado como uno de los más importantes en la antigua república de ‘Tlaxcallan’, según relata Muñoz Camargo.

Podemos entonces determinar el trasfondo cultural indígena-ritual bajo el que se coloca la tradición de las fiestas carnestolendas.

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Elementos Europeos

Si bien perdura el tocado de plumas, los textiles y algunas características danzísticas relevantes al nuevo mundo, de la península ibérica del siglo XVI se importan los rasgos que dan forma y personalidad al actual carnaval.

Estos son, la usanza de recitar versos que aludieran a personalidades y autoridades en un plan socarrón, parodias de juicios públicos, ahorcamiento simbólico del villano preferido en turno, quema de mal humor. Es decir el aspecto de burla social a modo bufonesco ahora tan presente.

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Actualmente se pueden identificar estos aspectos en la caricaturización de las máscaras o el uso de castañuelas a modo de mofa, pues hacen una clara referencia a los europeos bajo su misma lógica.

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Conclusión

El carnaval tlaxcalteca desde esta perspectiva, es una muestra cultural de importancia para todo el país, ya que este fenómeno puede representar para nosotros mexicanos la expresión de la ‘raíz de la nación’.